Famosos y política

Todo comenzó con Ronald Reagan, un actor de serie B que acabaría por convertirse en uno de los primeros funcionarios públicos provenientes de la meca del cine. Lo de los famosos y la política es un viejo idilio, tan antiguo como el gusto de la política norteamericana por el star-system. El último en presentar su candidatura pública para cruzar la delgada línea que separa la fama de la política ha sido el ex jugador de la NBA Shawn Bradley. De fructificar su tentativa por ocupar la bancada republicana en el Congreso en representación del Estado de Utah, el bueno de Bradley se convertirá en el político de mayor talla del mundo, y no por sus dotes retóricas sino por su altura: 2,29 centímetros mide el angelito.

El salto a la política de personajes famosos como Bradley obedece a la creciente personalización de la política, cada vez más presente en Europa y habitual desde la década de los 50 del siglo XX en los Estados Unidos. En este contexto, la figura de quién ostenta el cargo público tiene vital importancia y el debate político es inevitablemente personalista. El proceso en Europa sin embargo ha sido más largo. El marketing político y la pesonalización de la política era tachado de “espectáculo y show político”, en su concepción más peyorativa.

En España la Constitución reconoce a cualquier ciudadano español mayor de edad el derecho a concurrir a unas elecciones siempre que lo haga a través de las listas electorales de un partido o coalición determinada. No obstante, aunque la normativa española tienda a potenciar a los partidos antes que a los candidatos, en España también se vive un auge de la personalización y, en consecuencia, del denominado liderazgo carismático.

Las personas necesitamos identificarnos con nuestros líderes políticos, y está claro que si éstos gozan previamente de una buena imagen y una alta y positiva notoriedad el camino está allanado. Aunque en menor medida, en España hemos conocido en los últimos años ejemplos de famosos metidos a políticos, y en la actualidad hay un caso que está todavía flotando en el aire pero que a buen seguro emergerá próximamente como todo un fenómeno político para lo bueno y para lo malo. Estamos hablando de Joan Laporta, que todavía deshoja la margarita de si dará o no el salto a la política. Si echamos un vistazo a su web personal, deduciremos que ganas no le faltan. La cabecera del site, sin ir más lejos, no tiene nada que envidiar a la de cualquier candidato americano.

Teniendo en cuenta la creciente espectacularización de la política y el auge de herramientas como la videopolítica o el infoentretenimiento, pronto serán más los Laportas o Toni Cantós de turno -este último con un protagonismo destacado en la iniciativa Vecinos por Torrelodones-  que decidan probar suerte en el star-system político español. Al tiempo.

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Acerca de rafalaza
Asesor en comunicación política.

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