No lo llames ‘eslogan’; llámalo ‘hashtag’

Hace un par de semanas, cuando el diario Público llevó a su principal titular de portada, a 5 columnas, el hashtag ‘#fórmulaRubalcaba’, ratifiqué (al margen de compartir o no el interés periodístico del citado titular) lo que venía barruntando desde hacía ya algunos meses: que el hashtag de Twitter había reinventado el tradicional eslogan del cartel electoral, o, lo que es lo mismo, que el eslogan, tal y como lo conocemos hoy en día, estaba en vías de extinción.

Son (somos) muchos los que defendemos desde hace tiempo que las redes sociales han cambiado la forma de hacer política. Políticos y partidos políticos ya no esperan a los 15 días de campaña para dirigirse a los ciudadanos; ahora lo hacen a lo largo de toda la legislatura, día a día, a través de sus perfiles y páginas de Facebook o Twitter. Y si, en precampaña y campaña electoral se apuesta por un eslogan central que comunique el mensaje del partido, ¿por qué no en campaña permanente? En este sentido, el hashtag es a la campaña permanente lo que el eslogan a la campaña electoral.

O, dicho de otra forma, esta cadena de caracteres precedidos de una almohadilla es una excelente herramienta para comunicar el mensaje en apenas tres o cuatro palabras -en Twitter los caracteres valen su peso en oro-, reiterarlo, fidelizarlo, y, sobre todo, compartirlo e interactuar con él: los admiradores de los perfiles actúan como altavoces del mensaje utilizando el hashtag como rúbrica de sus tweets, mensajes de Facebook o post, y eso contribuye a que el mensaje se propague como la pólvora. Y, sobre todo, perdure en el tiempo sin fecha de caducidad previamente establecida.

Hemos visto un ejemplo muy claro con el #fórmulaRubacaba del PSOE y la rapidísima y -en mi opinión acertada- réplica del PP: #rubalcabayaestaba. El fenómeno superó el eco de los Social Media y ocupó varias líneas de páginas de periódicos a través de sesudos análisis sobre si el hashtag socialista era más o menos acertado o si el del Partido Popular había logrado o no convertirse en trend topic.

Pero no han sido los únicos. Sin duda uno de los casos más llamativos ha sido el de David Cierco como candidato del PSOE a la alcaldía de Pozuelo de Alarcón, que utilizó el lenguaje de Twitter para elaborar su eslogan electoral, con este resultado: RT@davidcierco Pozuelo es más, tú decides. En este caso el eslogan no fue un hashtag sino un retweet!, una iniciativa inaudita en la historia electoral de España.

Al margen de los casos ya citados del PSOE y PP, si un partido se ha significado por el uso del hashtag como eje vertebrador de su mensaje político ha sido UPyD, que, incluso, ha llegado a utilizar hashtag como mareamagenta como marca blanca de sus perfiles en redes sociales. Así, @mareamagenta es desde hace tiempo un perfil administrado por UPyD en Twitter, al que se han sumado hashtag como #votoutil.

Pero, como si de un análisis DAFO se tratara, el uso indiscriminado de hastag por parte de políticos y partidos políticos también presenta su particular inventario de fortalezas y debilidades. Veamos algunas de ellas:

FORTALEZAS

  • 1. Oportunidad para comunicar el mensaje a lo largo de la campaña permanente.
    2. Versatilidad: a través del hashtag central, el político puede comunicar todo su programa.
    3. Difusión: el hecho de que lo compartan los seguidores amplifica su difusión.
    4. Identificación: a diferencia de lo que ocurre con el eslogan, los seguidores pueden utilizar el hashtag, modelarlo, jugar con él, compartirlo etc, lo que contribuye a reforzar la identificación del ciudadano con el político o el partido político y el sentimiento de pertenencia al mismo.
    5. Flexibilidad. El hashtag permite a los partidos políticos probar con distintos mensajes para calibrar su grado de penetración y su eficacia, además de adaptarse al momentum político.

DEBILIDADES

  • 1. Distorsión del mensaje. Dos hashtag pueden ser multitud. La flexibilidad anteriormente citada como fortaleza se puede convertir en debilidad. El uso indiscriminado de los hashtag y su adaptación a cada momento político puede distorsionar el mensaje y crear confusión en el ciudadano. Lo comprobamos recientemente en los días previos a la presentación de Rubalcaba como candidato del PSOE. Los socialistas lanzaron inicialmente el hashtag #fórmulaRubalcaba y posteriormente se decantaron por el de #conR. Sin embargo, en la presentación de la candidatura fueron muchos los que únicamente utilizaron el primero, mientras que el PP apostó sólo por uno, #rubalcabayaestaba, lo que, según algunos medios, hizo que el hahstag popular se convirtiera en el más utilizado aquellos días.
    2. Pérdida en el control del mensaje. En las redes sociales la unidireccionalidad se ha perdido. A menudo son otros los que hablan por ti, y este fenómeno tampoco es ajeno a los partidos políticos. Los propios simpatizantes pueden crear y difundir hashtag con cierto éxito sin que los partidos los acaben reconociendo porque no representan sus valores o/ni reflejan su mensaje en ese momento.

Fortalezas y debilidades aparte, si estamos hablando de que las redes sociales han cambiado la forma en la que los políticos se relacionan con los ciudadanos; si coincidimos en que las redes sociales tienen su propio lenguaje y que los @ y emitoconos forman parte del mismo; no nos debería extrañar que en lo sucesivo el eslogan comience por #. #yTúquéopinas?

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Acerca de rafalaza
Asesor en comunicación política.

4 Responses to No lo llames ‘eslogan’; llámalo ‘hashtag’

  1. Plenamente de acuerdo con este muy acertado post. La comunicacion politica esta evolucionando a pasos agigantados debido a la influencia creciente de las tedes sociales y los politicos que se queden atras terminaran pagando un precio muy caro.

  2. oskar bañuelos says:

    Bastante de acuerdo con tu planteamiento. Sin decir dónde y quién (no es determinante) tengo que reconocer que hace un par de semanas me dejo muy contrariado un político que hablando de estos temas nos afeó la conducta a aquéllos que vemos en las redes sociales un aliado para la participación ciudadana y no sólo para la eficacia (¿eficiencia?) de las instituciones en su relación con la sociedad. Es más, nos ofreció una perla: primero eficacia, luego eficacia y más tarde eficacia. ¿Y la participación ciudadana dónde queda? Contestación del no citado prohombre: la participación ciudadana casi siempre es una traba para la eficacia. Lo dicho, me dejó muy, pero que muy contrariado.

  3. Pingback: Hagstags y campaña permanente | MASS OPINIONS

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