Triangulación en las catalanas

Lo leí ayer en La Vanguardia y me llamó mucho la atención. El titular decía así: “El PSC usa la ironía en su nuevo lema ‘Artur Mas de lo mismo’.  Tras el recurrente juego de palabras hay mucha estrategia de fondo, aunque yo no veo ironía sino triangulación.

La estrategia de la triangulación, formulada por Dick Norris, consiste en apropiarse de los temas del rival y darles un enfoque propio. Se trata de desmontar los puntos fuertes de tu adversario en lugar de atacar los puntos débiles. Como explica Antoni Gutiérrez Rubí en su artículo La política de las emociones, publicado en octubre de 2007 en la revista de la Fundación Rafael Campalans, “la triangulación consiste en solucionar problemas que animan y que motivan a los votantes de tu adversario con el objetivo de desmovilizar a sus bases electorales o captarlas sin perder tu apoyo”. Y esto es precisamente lo que persigue el PSC desde el principio de la precampaña, desde finales de agosto, cuando lanzó el lema Por el cambio real, y ahora, a un mes vista, con el imaginativo Artur Mas de lo mismo.

Tras más de 7 años en la oposición parecía razonable que CIU enarbolara la bandera del cambio. De hecho, así lo hizo durante la campaña permanente, a través de herramientas como Catavistes, una red social propia lanzada en enero de 2010 con el objetivo de movilizar al electorado propio y captar nuevos adeptos, y Empieza el cambio, una campaña lanzada a finales de abril de 2010.

A través de la estrategia de la triangulación, y ante la sorpresa de la clase política catalana, el PSC también ha hecho del cambio el eje principal de su mensaje. Apenas cuatro meses después de que CIU lanzara la campaña Empieza el Cambio, los socialistas respondieron con El Canvi real, una ambiciosa campaña que colocó 500 carteles en toda Cataluña reivindicando los logros del PSC durante los 7 años de Gobierno en la Generalitat.

Precisamente, un día después de que Montilla diera el pistoletazo de salida a las elecciones mediante la firma del decreto de convocatoria electoral, Artur Mas comparecía con una estética muy estudiada, tanto en el fondo (mensaje del cambio) como en las formas (rodeado por 9 banderas catalanas) para reivindicar para sí el discurso del cambio -pronunció la palabra ‘cambio’ hasta en 12 ocasiones-. “Ha llegado el momento del cambio. No es sólo un eslogan de campaña electoral. De hecho, lo que menos es, es un eslogan de campaña electoral. Es una convicción; es un objetivo; es un compromiso. Y, por encima de todo, una necesidad”, proclamó.

Consciente de que el ‘cambio’ es la principal arma electoral de CIU en estos comicios, el PSC se empeña en desactivar su mensaje, no atacándolo sino apropiándose de él, a través de una estudiada estrategia de triangulación que en mi opinión abre un interrogante sin resolver: ¿Es coherente que el partido que lleva 7 años en el Gobierno abandere el cambio como principal eje de su mensaje?

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