Gordon Brown, nueva víctima de los micrófonos abiertos

Hace 3 ó 4 post narrábamos el episodio de ‘micrófonos abiertos’ protagonizado por Joe Biden, el simpático escudero de Obama. Decíamos entonces que parece mentira que políticos de la experencia de éste y muchos otros de similar bagaje continúen hoy en día cayendo en la trampa de los micrófonos abiertos, y advertíamos también de que Biden, cuya anécdota fue hasta simpática y no le ocasionó ningún dolor de cabeza, no era el primero y tampoco sería el último. Pues ha vuelto a ocurrir. En esta ocasión ha sido Gordon Brown en su desesperado y postrero intento por dar la vuelta a las encuestas y renovar el contrato de inquilino de Downing Street. Y en su caso la anécdota no ha sido nada simpática. Todo lo contario. Se podría decir que un micrófono abierto de lo más inoportuno ha terminado por finiquitar las posibilidades del candidato laborista.

Ocurrió en una conversación entre el primer ministro y una viuda llamada Gilian Duffy en Rochadle, una ciudad al norte de Manchester. Según relata elpais.es, la señora se quejaba de los numeros problemas que azonan su localidad. Pese a que la situación fue violenta, todos coinciden en destacar que Brown salió airoso de la misma, hasta el punto de que la señora declaró ante los periodistas que pensaba votarle.

El desastre llegó cuando Brown, que tenía un micrófono de solapa puesto por la cadena de televisión Sky, no se percató de que el micrófono seguía abierto y se quejó abiertamente a uno de sus asesores de que le hubiera permitido acercarse a la señora y mantener una conversación con ella. “Ha sido un error”, le dijo.

A continuación os dejo el video que reproduce las palabras exactas dirigidas por el primer ministro a su personal de confianza. Sobran los comentarios: impresentable, imperdonable, inexplicable… Poned vosotros mismos los adjetivos.

‘Manda huevos’ con los micrófonos abiertos

No ha sido el primero ni será el último. El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, hizo gala hace unos días de su habitual incontinencia verbal y protagonizó un nuevo y ya célebre episodio de micrófonos abiertos. Ocurrió durante la firma de la reforma de la ley sanitaria. Cuando cedió la palabra a Obama, le susurró al oído sin apenas mover los labios: “Este acuerdo es de puta madre”, sin percatarse de que los micrófonos estaban abiertos y prestos a captar este momento para la posteridad. Cierto es que las palabras de Biden no han creado controversia ni encierran gravedad alguna. Más bien al contrario. Humanizan y hasta rejuvenecen al veterano vicepresidente.

Pero el problema aquí no es lo que se oye sino que se oye. O dicho de otra forma: ¿qué habría ocurrido si en lugar de decir ‘de puta madre’ hubiera dicho ‘su puta madre’? Pues eso. Que parece mentira que políticos profesionales acostumbrados a bregar con los medios de comunicación día sí y día también caigan una y otra vez en la trampa y sean incapaces de controlar sus emociones en actos públicos.

En cualquier caso, y para descargo de Joe Biden, detallaremos sólo algunos de los innumerables episodios de micrófonos abiertos que nos ha dejado la historia de la comunicación política para la posteridad:

  • George W. Bush se refiere a un periodista durante la campaña electoral de 2000: “Es un cabrón de marca mayor”.
  • Dick Cheney, al senador demócrata Patrick Leahy en los salones del Congreso: “¡A joderse!”
  • Mariano Rajoy tras un acto del PP: “Mañana tengo el coñazo del desfile”.
  • José María Ruiz Gallardón, durante la Transición, tras acabar una rueda de prensa: “Con esto y un bizcocho esta noche me emborracho…”.
  • José Bono a Joaquín Almunia y Rodríguez Ibarra en un Comité Federal del PSOE: “Blair es un gilipollas integral, un imbécil”.
  • Otra de Bono; esta vez en los pasillos del Congreso en animada conversación con otros parlamentarios: “Los del partido propio son unos hijos de puta”.
  • Zapatero a Iñaki Gabilondo en Cuatro: “Lo que pasa es que nos conviene que haya tensión”.
  • Jordi Sevilla a Zapatero en el debate presupuestario de 2003: “Se te nota inseguro. Has cometido un par de errores, pero son chorradas. Esto lo aprendes en dos tardes…”
  • José María Aznar en 2002 en un debate de la Unión Europea: “‘¡Vaya coñazo he soltado!”
  • Esperanza Aguirre sobre un puesto de IU en Caja Madrid: “Me alegro porque se lo hemos quitado al hijo de puta”.
  • Ronald Reagan en 1984, cuando la Guerra Fría no había acabado. Estaba haciendo una prueba de sonido sin percatarse de que el micrófono estaba abierto y dijo de broma: “Me complace comunicarles que acabo de firmar una ley que proscribe a Rusia para siempre -el bombardeo empezará en 5 minutos.”
  • Federico Trillo en 1997 en el Congreso tras leer la compleja redacción de una enmienda parlamentaria que se disponía a votar la Cámara exclamó para si, aún con el micro abierto: “¡Manda huevos!”