Gordon Brown, nueva víctima de los micrófonos abiertos

Hace 3 ó 4 post narrábamos el episodio de ‘micrófonos abiertos’ protagonizado por Joe Biden, el simpático escudero de Obama. Decíamos entonces que parece mentira que políticos de la experencia de éste y muchos otros de similar bagaje continúen hoy en día cayendo en la trampa de los micrófonos abiertos, y advertíamos también de que Biden, cuya anécdota fue hasta simpática y no le ocasionó ningún dolor de cabeza, no era el primero y tampoco sería el último. Pues ha vuelto a ocurrir. En esta ocasión ha sido Gordon Brown en su desesperado y postrero intento por dar la vuelta a las encuestas y renovar el contrato de inquilino de Downing Street. Y en su caso la anécdota no ha sido nada simpática. Todo lo contario. Se podría decir que un micrófono abierto de lo más inoportuno ha terminado por finiquitar las posibilidades del candidato laborista.

Ocurrió en una conversación entre el primer ministro y una viuda llamada Gilian Duffy en Rochadle, una ciudad al norte de Manchester. Según relata elpais.es, la señora se quejaba de los numeros problemas que azonan su localidad. Pese a que la situación fue violenta, todos coinciden en destacar que Brown salió airoso de la misma, hasta el punto de que la señora declaró ante los periodistas que pensaba votarle.

El desastre llegó cuando Brown, que tenía un micrófono de solapa puesto por la cadena de televisión Sky, no se percató de que el micrófono seguía abierto y se quejó abiertamente a uno de sus asesores de que le hubiera permitido acercarse a la señora y mantener una conversación con ella. “Ha sido un error”, le dijo.

A continuación os dejo el video que reproduce las palabras exactas dirigidas por el primer ministro a su personal de confianza. Sobran los comentarios: impresentable, imperdonable, inexplicable… Poned vosotros mismos los adjetivos.

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‘Mujeres por un mundo mejor’: muchos gestos y poca política

La política de gestos presenta un riesgo evidente. En ocasiones, los gestos superan a la política, y cuando esto ocurre el resultado no suele ser demasiado positivo. Lo hemos podido comprobar en el ‘V Encuentro España-Africa Mujeres por un mundo mejor’ celebrado recientemente en Valencia. Del evento, que reunió a 400 mujeres de 50 países, se ha hablado mucho, pero no del fondo sino de las formas.

Dos son los principales titulares que ha dado el citado encuentro: primero, el tirón de orejas de Rita Barberá a María Teresa Fernández de la Vega por no invitar a Camps y el correspondiente desplante de la vicepresidenta del Gobierno a la alcaldesa de Valencia al negarle el saludo; y, segundo, los 3,5 millones de euros que, según publica elmundo.es, gastó el Gobierno de España en este evento. Del contenido y las conclusiones del mismo apenas se sabe nada. A simple vista parece un claro ejemplo de ‘muchos gestos, poca política’ y… más que dudosa rentabilidad.

Obama recupera sus señas de identidad

Cuando abrí este blog me prometí a mí mismo que no se convertiría en uno más de los millones de blogs de la blogosfera que se dedican a analizar todos y cada uno de los gestos de Barack Obama. Pero a la tercera ha ido la vencida. Acabo de leer en el mundo.es el siguiente titular “Obama: Hoy firmo la Ley de Sanidad en nombre de mi madre” y no me he podido resistir.

De todos es conocido que la novedosa campaña electoral de Obama y su propia irrupción como candidato a las elecciones norteamericanas ha supuesto un antes y un después en las formas de entender la comunicación política. En todos los sentidos. No sólo porque muchos de sus dirigentes han entendido lo necesario que es tener una estrategia de comunicación; también porque su excelente uso de Internet y las redes sociales ha contribuido a que todos interioricemos cada vez más las enormes posibilidades que ofrece el mundo on line. Mucho se ha hablado sobre el uso de Internet como la principal seña de identida del fenómeno Obama, pero hay otro no menos importante: el storytelling. Obama es un experto en construir su propio relato. Todos conocemos hoy en día sus orígenes, hemos visto la famosa fotografía del presidente de pequeño en brazos de su madre, nos hemos emocionado con su relato, sus orígenes en Kenya, sus inicios laborales como trabajador social, la enfermedad de su abuela y su posterior fallecimiento en la víspera de las elecciones.

Un relato que convirtió a Obama en el máximo exponente de que alguien con unos orígenes humildes, procedente del continente más pobre y de raza negra puede llegar a ser presidente de la nación más poderosa del mundo. Este es el Barack Obama que todos conocíamos. Pero hete aquí que ganó las elecciones y la vorágine del Gobierno pareció devorar al Obama más ¿auténtico?. Nunca más se supo de mybarackobama.com, la herramienta on line que se convirtió en el gran motor del cambio y que tan buenos resultados le dio, como relata Toby Ziegler en su blog, y su discurso se institucionalizó hasta el punto de desprenderse de una gran parte del simbolismo que lo había caracterizado.

Obama pareció olvidarse de comunicar (y digo bien, comunicar, no informar) cuando accedió a la Casa Blanca y esto, entre otros muchos factores, le hizo perder muchos puntos en su valoración. Pero de sabios es rectificar, y hace ya algunos meses que el presidente de EEUU parece empeñado en recuperar sus señas de identidad. Recientemente volvió a reclutar a David Plouffe, el gurú que ideó Organizing for America para revitalizar esta plataforma, y ayer aprovechó su agonizante triunfo con la Ley de la Sanidad para recuperar su discurso más simbólico y rescatar sus señas de identidad y el relato que le convirtió en mito antes incluso de ser presidente de Estados Unidos: “Esto se lo dedico a mi madre”, tituló. Atención: Obama ha vuelto.