Generación 44, el nuevo producto de la factoría Obama

La pasada semana el Presidente de los EEUU presentaba por todo lo alto el nuevo y flamante producto de la factoría Obama, la misma que ha revolucionado el mundo del marketing político a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales. La nueva creación es Gen 44 (Generation Fortyfour), una marca blanca con página web incluida concebida para su implementación en Internet y las redes sociales.

Como todo lo que toca Obama, esta nueva iniciativa se enmarca en una estrategia global. Al margen de las herramientas puntuales, lo que más me llama la atención de la manera de comunicar de los asesores de Obama es su capacidad para poner la comunicación al servicio de la estrategia.

Lo importante a la hora de diseñar una estrategia de comunicación es que ésta sea global y forme parte del mensaje. No reducirla a una campaña de medios con los soportes de siempre durante los 2 ó 3 meses de rigor, y luego, si te he visto no me acuerdo.

De momento, la herramienta ha empezado con buen pie en este sentido. La misma semana que se ponía en marcha la iniciativa en un espectacular acto de presentación, el Presidente ofrecía una entrevista en Rolling Stone para subrayar su mensaje a este segmento del electorado.

Cualquier estrategia y/o campaña de comunicación debe arrancar con la elaboración y posterior análisis de encuestas. A menudo los políticos y partidos políticos cometen el error de dejarse llevar por un impulso sin antes testar los temas. “Hay que hacer una campaña de comunicación para explicar esto”. Ya. Pero, y ¿si esto de lo que tú estás tan seguro resulta que la ciudadanía no lo ve como tú? O si resulta que esto que tú quieres comunicar forma ya parte de tu ADN, los ciudadanos así lo reconocen y, por lo tanto, no compensa realizar un esfuerzo económico para volverlo a comunicar? Por eso resulta fundamental testar antes los temas (isssues) a través de una encuesta.

Gen44 es fruto de la constatación por parte del equipo de Obama, con el gurú y arquitecto jefe de sus campañas David Plouffe a la cabeza, de que están perdiendo el apoyo de los jóvenes y de la existencia de un nicho potencial de gente de entre 20 y 40 años que podría desnivelar la balanza a favor de los demócratas. La iniciativa pretende aglutinar a los jóvenes demócratas, captar a otros nuevos, y movilizarlos a través de las redes sociales para que lideren el resurgir de la ya histórica Organizing for America, la estructura que organizó y movilizó a las bases durante la campaña electoral.

Una vez constatada la necesidad de dirigir el mensaje a los jóvenes, lo primero que hace el equipo de Obama es crear una marca blanca, un producto de marketing con un nombre sonoro que sea atractivo, que llegue a la gente y no carente de simbología: Gen 44. Un nombre que hace alusión al hecho de que Obama es el 44 Presidente de EEUU.

En otro post (Aproximación a la política y redes sociales) comentaba lo conveniente y necesario que resulta para los partidos políticos crear una marca blanca en los Social Media si el objetivo es captar y fidelizar nuevo público. Los beneficios son indudables: una marca blanca no violenta al electorado apartidista como la de un partido político, su nombre es generalista y a menudo está rodeado de simbología atractiva para su público potencial, y por otra parte, al ser de nueva creación, tiene la virtud de involucrar al público y hacerlo partícipe desde el principio como impulsor de algo nuevo.

Una vez creado Gen 44, el equipo de Obama ha puesto en marcha la maquinaria habitual: página web, perfiles en redes sociales (la marca parece concebida para su implantación en Twitter y Facebook) y una presentación por todo lo alto, con concierto del rapero B.o.B incluido.

La página web, diseñada como un blog, empezó a actualizarse en agosto mediante la creación de un post que explicaba la iniciativa y anunciando la participación del rapero B.o.B en el acto de presentación.

Echando un vistazo a la web y al perfil de Facebook me surge una duda: la capacidad de esta herramienta para ofrecer valor añadido. Para que una marca blanca tenga éxito no basta con superar las siglas; resulta fundamental ofrecer valor añadido, un ‘algo más’ que involucre al público potencial. Y, a juzgar por el perfil de Gen44 en Facebook, no parece que esta iniciativa ofrezca ese gancho. Al contrario, se limita a subir noticias del evento, enlaces a la propia web, información sobre el Presidente y a recabar dinero para la causa. En definitiva, se trata de una herramienta que al igual que Organizing for America moviliza a los jóvenes demócratas pero que, al menos de momento, y a diferencia de ésta, no parece capaz de captar otros nuevos.

Como siempre, de la capacidad de los asesores de Obama para hacer que Gen44 vaya más allá de una efectista campaña de comunicación y acabe por formar parte del ADN del Presidente dependerá el éxito de la iniciativa.

‘Manda huevos’ con los micrófonos abiertos

No ha sido el primero ni será el último. El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, hizo gala hace unos días de su habitual incontinencia verbal y protagonizó un nuevo y ya célebre episodio de micrófonos abiertos. Ocurrió durante la firma de la reforma de la ley sanitaria. Cuando cedió la palabra a Obama, le susurró al oído sin apenas mover los labios: “Este acuerdo es de puta madre”, sin percatarse de que los micrófonos estaban abiertos y prestos a captar este momento para la posteridad. Cierto es que las palabras de Biden no han creado controversia ni encierran gravedad alguna. Más bien al contrario. Humanizan y hasta rejuvenecen al veterano vicepresidente.

Pero el problema aquí no es lo que se oye sino que se oye. O dicho de otra forma: ¿qué habría ocurrido si en lugar de decir ‘de puta madre’ hubiera dicho ‘su puta madre’? Pues eso. Que parece mentira que políticos profesionales acostumbrados a bregar con los medios de comunicación día sí y día también caigan una y otra vez en la trampa y sean incapaces de controlar sus emociones en actos públicos.

En cualquier caso, y para descargo de Joe Biden, detallaremos sólo algunos de los innumerables episodios de micrófonos abiertos que nos ha dejado la historia de la comunicación política para la posteridad:

  • George W. Bush se refiere a un periodista durante la campaña electoral de 2000: “Es un cabrón de marca mayor”.
  • Dick Cheney, al senador demócrata Patrick Leahy en los salones del Congreso: “¡A joderse!”
  • Mariano Rajoy tras un acto del PP: “Mañana tengo el coñazo del desfile”.
  • José María Ruiz Gallardón, durante la Transición, tras acabar una rueda de prensa: “Con esto y un bizcocho esta noche me emborracho…”.
  • José Bono a Joaquín Almunia y Rodríguez Ibarra en un Comité Federal del PSOE: “Blair es un gilipollas integral, un imbécil”.
  • Otra de Bono; esta vez en los pasillos del Congreso en animada conversación con otros parlamentarios: “Los del partido propio son unos hijos de puta”.
  • Zapatero a Iñaki Gabilondo en Cuatro: “Lo que pasa es que nos conviene que haya tensión”.
  • Jordi Sevilla a Zapatero en el debate presupuestario de 2003: “Se te nota inseguro. Has cometido un par de errores, pero son chorradas. Esto lo aprendes en dos tardes…”
  • José María Aznar en 2002 en un debate de la Unión Europea: “‘¡Vaya coñazo he soltado!”
  • Esperanza Aguirre sobre un puesto de IU en Caja Madrid: “Me alegro porque se lo hemos quitado al hijo de puta”.
  • Ronald Reagan en 1984, cuando la Guerra Fría no había acabado. Estaba haciendo una prueba de sonido sin percatarse de que el micrófono estaba abierto y dijo de broma: “Me complace comunicarles que acabo de firmar una ley que proscribe a Rusia para siempre -el bombardeo empezará en 5 minutos.”
  • Federico Trillo en 1997 en el Congreso tras leer la compleja redacción de una enmienda parlamentaria que se disponía a votar la Cámara exclamó para si, aún con el micro abierto: “¡Manda huevos!”

Entrevista de David Cameron a ‘Gay Times’: sobran las palabras

David Cameron se ha convertido en el triste protagonista de la actualidad política mediática con el permiso del omnipresente Barack Obama y de su fiel escudero Joe Biden, que ha protagonizado recientemente un simpático capítulo de ‘micrófonos abiertos’. Pero centrémonos en Cameron y la angustiosa entrevista que ha ofrecido al Gay Times, revista inglesa de temática homesexual. El caso es que el candidato conservador británico, visiblemente incómodo, se vio obligado a interrumpir la entrevista hasta en tres ocasiones con el pretexto de “lo siento, ésta no ha sido una buena respuesta”.

Antes de entrar en detalle, una cuestión previa: ¿Cómo es posible que un político de la experiencia de David Cameron ofrezca una entrevista a una revista de temática gay sin controlar el mensaje y sin ni siquiera saber cuál había sido la postura de su grupo en la votación de determinados aspectos legales sobre los derechos del colectivo homosexual? El candidato conservador tampoco fue capaz de responder a una pregunta tan previsible como si consideraba que su partido debía de permitir la libertad de voto en estas cuestiones.

La entrevista de Cameron no tiene desperdicio. A buen seguro se ha convertido ya en todo un manual de telegenia sobre todo lo que no hay que hacer cuando uno se enfrenta a una entrevista. Veamos:

1. La regla de oro: un entrevistado debe conocer al público al que se dirige y empatizar con él, más en una entrevista temática como ésta. Cameron ni lo conoce, ni empatiza, ni siquiera tiene claro qué quiere decir.

2. En esta entrevista, Cameron ni controla su imagen, ni los escenararios ni tiene claro su mensaje.

3. Nadie nos obliga a hacer una entrevista. ¿Por qué  la concede si le incomoda tanto?

4. El off de record no existe. Un político de su experiencia debería de saber que todo forma parte de la entrevista, también las interrupciones, los silencios, la comunicación no verbal…

5. No respondas a hipótesis. Las hipótesis son sólo hipótesis. Meterse en ese juego sólo traerá problemas.

6. El periodista no es el enemigo. Es evidente que Cameron no se encuentra cómodo con su interlocutor, y, lo peor, no hace nada para disimularlo.

7. La comunicación no verbal dice tanto como la verbal. Cameron frunce el ceño, balbucea, gesticula, interrumpe para beber agua, mira a su alrededor…

En definitiva, sobran las palabras.