Revilla, el rey del infoentretenimiento

Estaba recopilando información sobre Miguel Angel Revilla para escribir este post cuando me topé de bruces con la siguiente noticia: ‘ El presidente de Cantabria colaborará cada mes en El programa de Ana Rosa’. Fue algo así como la puntilla, la confirmación definitiva de la atracción innata que ejerce el Presidente cántabro sobre los medios de comunicación y, en concreto, sobre el formato del infoentretenimiento.

Como señala Mas Consulting en su blog, infoentretenimiento es el formato capaz de informar y entretener al mismo tiempo. Se trata de programas tipo magazine o talk show, que suelen emitirse en prime time, en los que el espectador consume mensajes sencillos y directos, y demanda espectáculo.

El Presidente cántabro es un asiduo a este tipo de programas. La temporada pasada, sin ir más lejos, participaba regularmente en el Programa de Buenafuente, en La Sexta. Para un político es todo un regalo poder ser entrevistado en esos formatos, que cuentan con una audiencia muy elevada, pero para eso hay que saber darle al público lo que demanda. Y Miguel Ángel Revilla se lo da. Vaya si se lo da. Sus apariciones estelares son auténticos virales en youtube, e, incluso, han protagonizado noticias en los diarios de Cantabria de mayor tirada. Como cuando el programa cerró con Revilla cantando con el público al alimón el himno de Cantabria.

El idilio de Revilla con los medios de comunicación no es casual. Su poder de atracción mediática tiene mucho que ver con el carisma y el liderazgo y con el eterno debate que los rodea: ¿El líder nace o se hace? Como en todo, hay opiniones para todos los gustos, y una posición de equilibrio entre ambas corrientes nos llevaría a pensar que hay que tener ciertas actitudes naturales para ser carismático pero que, a partir de ahí, existen técnicas de comunicación que nos ayudan a potenciar el liderazgo. El líder nace pero hay que modelarlo. Y, a juzgar por sus apariciones en los medios de comunicación, Revilla es muy consciente de ello. La rueda de prensa más inocente se convierte en toda una lección de telegenia.

El Presidente cántabro exhibe una gran habilidad para traspasar el ámbito local en sus intervenciones y llegar al nacional. ¿Cómo lo hace? Aprovechando el momentum y dándoles a los periodistas la anécdota que buscaban, la imagen curiosa del día. Para la posteridad ha quedado la visita de Revilla a La Moncloa en taxi, las anchoas con que obsequió a Zapatero, o cómo besó la bandera de España en presencia del Presidente del Gobierno en medio de una lluvia de flashes.

Pero, al margen de su innegable capacidad para reclamar la atención de los medios de comunicación, la participación en programas tipo talk show, o de conseguir más o menos metros cuadrados en las páginas de los diarios, lo mejor que hace Revilla es utilizar sus intervenciones para contarnos su historia. En tiempos en los que el infroentretenimiento ha hecho que la política sea cada vez más personalista, Revilla ha conseguido construir su propia historia, y lo más importante, ha logrado una historia creíble. El presidente cántabro utiliza técnicas como el storytelling mucho antes de que se supiera de su existencia.

Para lograr el liderazgo, resulta fundamental la credibilidad e identificación con la gente, y, filias y fobias políticas aparte,  Revilla las consigue, ambas por igual. Es un presidente cercano, que habla el lenguaje del pueblo llano, que allá donde va habla de su región, Cantabria, y lo hace con pasión. Y eso llega a la gente.

Consciente de que el receptor se queda con tres o cuatro pinceladas de lo que consume en los medios de comunicación, el Presidente cántabro ha logrado encajar tres o cuatro atributos personales en sus apariciones en los mass media que forman ya parte de su ADN político. Si preguntarámos a un seguidor del programa de Buenafuente quién y cómo es Revilla, es muy probable que nos dijera algo así: “Es el Presidente de Cantabria, un tío muy campechano, simpático, que siempre está promocionando los productos de su tierra y que habla sin pelos en la lengua. Fue a ver a Zapatero en taxi y le llevó anchoas. Un tipo muy normal”.

Se trata de 3 ó 4 atributos personales que, gracias a las innumerables anécdotas que cuenta y situaciones que ha protagonizado en la pequeña pantalla, se han quedado en el subconsciente colectivo del espectador. En cambio, si preguntáramos a ese mismo espectador a qué partido político pertenece Revilla es muy probable que dudara o, simplemente, no supiera responder.

Veamos cómo comunica Revilla. Hay técnicas de comunicación forjadas en la formación a portavoces como la telegenia que enseñan, entre otras herramientas, a elevar la anécdota a categoría, a persuadir, empatizar con el público o a hacerse dueño del mensaje y del escenario.

He elegido este video como ejemplo del buen uso de algunas de estas técnicas por parte del Presidente de Cantabria. En él Revilla aprovecha una pregunta de Buenafuente sobre el precio de la leche para ensalzar la calidad de los lácteos cántabros:

Revilla ha logrado además algo muy difícil de conseguir en política: su marca personal ha superado a su marca política. En la última encuesta del CIS más valoración, el presidente autonómico más valorado mientras que su partido pierde puntos.

Todo en política comunica

En ‘Campaña permanente’, el post que da título a este blog y que sirve de carta de presentación al mismo, reivindicábamos la necesidad de que los partidos políticos incorporaran a su agenda la campaña permanente como el modo de hacer lllegar su mensaje al electorado durante los 4 años de legislatura,  y no sólo durante los 3 ó 4 meses previos. En sucesivas entradas hemos compartido la reflexión de que algo está cambiando en la comunicación política de este país, ya que los partidos cada vez son más conscientes de que la comunicación es estrategia y que va mucho más allá de mandar dos notas de prensa a la semana.

Si bien el choque cultural entre políticos y organizaciones políticas y los profesionales de la comunicación está ahí y pasarán muchos años hasta que desaparezca, cada vez son más los partidos que recurren a profesionales de la consultoría política para asesorar a los líderes políticos, encajar la estrategia política en la estrategia de comunicación, lanzar campañas u organizar mítines.

No sólo ha cambiado la mentalidad de los políticos a la hora de entender que la campaña arranca al día siguiente de las elecciones y que no se puede dejar todo para el final, sino también la propia comunicación que se hace. Los spots motivacionales, herramientas como el storytelling o medios de la web 2.0 como los blogs políticos o los perfiles en redes sociales forman ya parte del día a día de la comunicación política de este país.

El contenido es esencial, claro está, pero el continente no lo es menos. Lo estamos viendo en la escenografía de los actos políticos que se están representando en España en los últimos tiempos.

Todavía predominan los actos y/o mítines en salas de hotel con el público sentado en sillas y el político de pie, de frente, parapetado tras un atril, con poca simbología y austeridad de medios. Pero de un tiempo a esta parte vemos cómo los partidos políticos están innovando también en la puesta en escena, conscientes de que que todo en política comunica y que una escenografía equivocada puede convertir el mensaje en disonante. Por ejemplo, un candidato que se presente al electorado como el candidato de los jóvenes, como una persona diferente, moderna e innovadora, nunca será creíble si se presenta en un hotel encorbatado con un discurso de casi una hora de duración.

Un acto es mensaje, y en función de cómo sea la puesta en escena, el político estará transmitiendo un mensaje u otro. La escenografía debe necesariamente tener coherencia con el mensaje y con el ADN del político que la represente, y, llegados a este punto, resulta fundamental no confundir la originalidad con la extravagancia. Todo lo que sea salir de lo convencional se convierte en noticia, para lo bueno y para lo malo, y la extravangacia, siempre que no sea coherente -volvemos a la disonancia- se paga siempre muy cara. Un claro ejemplo es el mitin celebrado por el Partido Socialista en Málaga en noviembre de 2009. No se recuerda en España un acto político más espectacular… e inoportuno. El Partido Socialista se gastó 200.000 euros en pleno estallido de la crisis económica en un acto en el que presentó a sus ministros al más puro estilo NBA.

Aplicar nuevas fórmulas de escenografías en mítines y actos políticos no implica necesariamente hacer un alarde de pirotecnia audiovisual y tirar la casa por la ventana. 

Hay otras fórmulas, también importadas de Estados Unidos y cada vez más frecuentes en nuestro país, mucho más sencillas y económicas, que huyen de convencionalismos y buscan el contacto directo con el electorado, como son los actos en la calle con los políticos rodeados de gente, sin corbata los hombre y sin traje las mujeres, y sin atril.

Recientemente, el PP representó en Vitoria el primer flashmob político que se ha hecho en España, según relata Xavier Peytibi en Exaps. Partidos políticos e Internet. Fue en el acto de presentación de Javier Maroto como candidato a alcalde de Vitoria-Gasteiz.

Como cabía esperar, la novedosa puesta en escena atrajo el interés de los medios de comunicación locales. EL CORREO, el diario de mayor tirada en Vitoria, destacó en un artículo la sorprendente escenografía. En este caso, el perfil del candidato  y su apuesta por recorrer todos los barrios de la ciudad a través de la iniciativa Vitoria en el Corazón hacían creíble la puesta en escena, representada en la propia calle.

Es, sin duda, un buen ejemplo de que todo en política comunica.

Obama recupera sus señas de identidad

Cuando abrí este blog me prometí a mí mismo que no se convertiría en uno más de los millones de blogs de la blogosfera que se dedican a analizar todos y cada uno de los gestos de Barack Obama. Pero a la tercera ha ido la vencida. Acabo de leer en el mundo.es el siguiente titular “Obama: Hoy firmo la Ley de Sanidad en nombre de mi madre” y no me he podido resistir.

De todos es conocido que la novedosa campaña electoral de Obama y su propia irrupción como candidato a las elecciones norteamericanas ha supuesto un antes y un después en las formas de entender la comunicación política. En todos los sentidos. No sólo porque muchos de sus dirigentes han entendido lo necesario que es tener una estrategia de comunicación; también porque su excelente uso de Internet y las redes sociales ha contribuido a que todos interioricemos cada vez más las enormes posibilidades que ofrece el mundo on line. Mucho se ha hablado sobre el uso de Internet como la principal seña de identida del fenómeno Obama, pero hay otro no menos importante: el storytelling. Obama es un experto en construir su propio relato. Todos conocemos hoy en día sus orígenes, hemos visto la famosa fotografía del presidente de pequeño en brazos de su madre, nos hemos emocionado con su relato, sus orígenes en Kenya, sus inicios laborales como trabajador social, la enfermedad de su abuela y su posterior fallecimiento en la víspera de las elecciones.

Un relato que convirtió a Obama en el máximo exponente de que alguien con unos orígenes humildes, procedente del continente más pobre y de raza negra puede llegar a ser presidente de la nación más poderosa del mundo. Este es el Barack Obama que todos conocíamos. Pero hete aquí que ganó las elecciones y la vorágine del Gobierno pareció devorar al Obama más ¿auténtico?. Nunca más se supo de mybarackobama.com, la herramienta on line que se convirtió en el gran motor del cambio y que tan buenos resultados le dio, como relata Toby Ziegler en su blog, y su discurso se institucionalizó hasta el punto de desprenderse de una gran parte del simbolismo que lo había caracterizado.

Obama pareció olvidarse de comunicar (y digo bien, comunicar, no informar) cuando accedió a la Casa Blanca y esto, entre otros muchos factores, le hizo perder muchos puntos en su valoración. Pero de sabios es rectificar, y hace ya algunos meses que el presidente de EEUU parece empeñado en recuperar sus señas de identidad. Recientemente volvió a reclutar a David Plouffe, el gurú que ideó Organizing for America para revitalizar esta plataforma, y ayer aprovechó su agonizante triunfo con la Ley de la Sanidad para recuperar su discurso más simbólico y rescatar sus señas de identidad y el relato que le convirtió en mito antes incluso de ser presidente de Estados Unidos: “Esto se lo dedico a mi madre”, tituló. Atención: Obama ha vuelto.