Todo en política comunica

En ‘Campaña permanente’, el post que da título a este blog y que sirve de carta de presentación al mismo, reivindicábamos la necesidad de que los partidos políticos incorporaran a su agenda la campaña permanente como el modo de hacer lllegar su mensaje al electorado durante los 4 años de legislatura,  y no sólo durante los 3 ó 4 meses previos. En sucesivas entradas hemos compartido la reflexión de que algo está cambiando en la comunicación política de este país, ya que los partidos cada vez son más conscientes de que la comunicación es estrategia y que va mucho más allá de mandar dos notas de prensa a la semana.

Si bien el choque cultural entre políticos y organizaciones políticas y los profesionales de la comunicación está ahí y pasarán muchos años hasta que desaparezca, cada vez son más los partidos que recurren a profesionales de la consultoría política para asesorar a los líderes políticos, encajar la estrategia política en la estrategia de comunicación, lanzar campañas u organizar mítines.

No sólo ha cambiado la mentalidad de los políticos a la hora de entender que la campaña arranca al día siguiente de las elecciones y que no se puede dejar todo para el final, sino también la propia comunicación que se hace. Los spots motivacionales, herramientas como el storytelling o medios de la web 2.0 como los blogs políticos o los perfiles en redes sociales forman ya parte del día a día de la comunicación política de este país.

El contenido es esencial, claro está, pero el continente no lo es menos. Lo estamos viendo en la escenografía de los actos políticos que se están representando en España en los últimos tiempos.

Todavía predominan los actos y/o mítines en salas de hotel con el público sentado en sillas y el político de pie, de frente, parapetado tras un atril, con poca simbología y austeridad de medios. Pero de un tiempo a esta parte vemos cómo los partidos políticos están innovando también en la puesta en escena, conscientes de que que todo en política comunica y que una escenografía equivocada puede convertir el mensaje en disonante. Por ejemplo, un candidato que se presente al electorado como el candidato de los jóvenes, como una persona diferente, moderna e innovadora, nunca será creíble si se presenta en un hotel encorbatado con un discurso de casi una hora de duración.

Un acto es mensaje, y en función de cómo sea la puesta en escena, el político estará transmitiendo un mensaje u otro. La escenografía debe necesariamente tener coherencia con el mensaje y con el ADN del político que la represente, y, llegados a este punto, resulta fundamental no confundir la originalidad con la extravagancia. Todo lo que sea salir de lo convencional se convierte en noticia, para lo bueno y para lo malo, y la extravangacia, siempre que no sea coherente -volvemos a la disonancia- se paga siempre muy cara. Un claro ejemplo es el mitin celebrado por el Partido Socialista en Málaga en noviembre de 2009. No se recuerda en España un acto político más espectacular… e inoportuno. El Partido Socialista se gastó 200.000 euros en pleno estallido de la crisis económica en un acto en el que presentó a sus ministros al más puro estilo NBA.

Aplicar nuevas fórmulas de escenografías en mítines y actos políticos no implica necesariamente hacer un alarde de pirotecnia audiovisual y tirar la casa por la ventana. 

Hay otras fórmulas, también importadas de Estados Unidos y cada vez más frecuentes en nuestro país, mucho más sencillas y económicas, que huyen de convencionalismos y buscan el contacto directo con el electorado, como son los actos en la calle con los políticos rodeados de gente, sin corbata los hombre y sin traje las mujeres, y sin atril.

Recientemente, el PP representó en Vitoria el primer flashmob político que se ha hecho en España, según relata Xavier Peytibi en Exaps. Partidos políticos e Internet. Fue en el acto de presentación de Javier Maroto como candidato a alcalde de Vitoria-Gasteiz.

Como cabía esperar, la novedosa puesta en escena atrajo el interés de los medios de comunicación locales. EL CORREO, el diario de mayor tirada en Vitoria, destacó en un artículo la sorprendente escenografía. En este caso, el perfil del candidato  y su apuesta por recorrer todos los barrios de la ciudad a través de la iniciativa Vitoria en el Corazón hacían creíble la puesta en escena, representada en la propia calle.

Es, sin duda, un buen ejemplo de que todo en política comunica.

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Lo que nunca se debe hacer en las redes sociales

Estaba echando un vistazo al blog de Xavier Peytibi y me he detenido en su penúltimo post, en el que ofrece una serie de pautas (9 para más señas) de cómo usar facebook por parte de los ayuntamientos. En realidad, las 9 directrices de las que habla Xavier bien se podrían aplicar a la mayoría de redes sociales y hacerse extensibles a partidos y organizaciones políticas. Cito algunas de ellas: hablar con las personas, publicar documentos, multimedia, ofrecer más información, recoger ideas… 

En mi opinión, y dando por buenas las pautas anteriormente citadas, el éxito en las redes sociales radica en conversar y dialogar, ofrecer valor añadido y tener mucha paciencia para la consecución de los objetivos marcados. 

Hace unos días, Albert Medrán nos contaba en su blog cómo un cargo del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Miguel Ángel Martín, llamó “mal follada” a la directora de TV3 en twitter tras la entrevista al president Montilla, y, no sólo eso, sino que luego borró el comentario pensando que no dejaría huella. Se equivocaba. 

Este es el fragmento en el que el político socialista insulta a la directora de TV3

En el Ayuntamiento de Vitoria, donde yo trabajo, un grupo político se refirió a un folower como “el muy hijo de puta” y sucedió lo mismo: para cuando lo trató de eliminar ya era tarde y otro de sus seguidores lo colgó en su perfil. 

Dicho lo cual, comentaré algunas de las cosas que nunca debe hacer un político u organización política en las redes sociales. Por supuesto, debe cuidar mucho su imagen -no hay que perder los nervios ni caer en provocaciones- y, sobre todo, y éste es un error muy repetido en redes sociales como facebook, no hay que confundir el muro de un amigo con un tablón de anuncios. Hay en facebook particulares, empresas, políticos y organizaciones políticas que apenas tienen presencia en su perfil. Casi nunca suben contenido a su muro ni comentan los enlaces de otros amigos ni se conectan al chat. Casi se podría decir que son invisibles. Pero de repente los susodichos sacan una nota de prensa, publican un evento o editan un video y entonces, de repente, de la noche a la mañana, se convierten en omnipresentes. Te bombardean por tierra, aire y mar. Invaden tu muro con el enlace de la noticia y/o video, lo que es un spam en toda regla, y por si esto fuera poco te etiquetan en el suyo. 

Cierto es que el bombardeo apenas dura unas horas, un par de días como mucho. Cuando el evento, video o noticia pierde actualidad, pasarán otros dos meses, más o menos, sin que sepas nada de esta persona, empresa, partido u organización política. Lo curioso es que esto no sólo te pasa a ti. Si entras en su muro te darás cuenta de que lo hace con todos sus amigos, e incluso podrás leer la leyenda ‘fulanito de tal ha publicado un enlace en el muro de fulanito de cual’, y debajo un descorazonador: ¡34 historias similares! 

Sobra decir que este tipo de comportamientos en las redes sociales, lejos de empatizar con tus seguidores, fidelizarlos o captar otros nuevos, genera rechazo y aborta de lleno cualquier estrategia en Internet. En resumen, ni favorece la conversación ni ofrece valor añadido. Es un ejemplo de lo que nunca se debe hacer en las redes sociales.